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Un poco de historia de la agricultura murciana.

28·03·2017 | NOTICIA IMIDA | departamento de biotecnología y protección de cultivos | equipo de protección de cultivos

La investigadora María del Mar Guerrero Díaz, aporta una pincelada histórica, al artículo de La Verdad, sobre el origen de los invernaderos en la Región de Murcia.

A mediados de los años sesenta, un emprendedor de Alhama llamado Fulgencio Águila, trajo a su tierra e instaló plástico para proteger con acolchados cultivos de pimientos. Águila, que fue representante de la empresa valenciana de plásticos Torres Ruiz, pasó también a Mazarrón, donde estos materiales se colocaron en invernaderos con un éxito notable en el tomate, en el que se extendió posteriormente como la pólvora.

Aquel invento data en realidad de 1948. Aquel año el profesor estadounidense E. M. Emmert, de la Universidad de Kentucky, ideó una estructura para proteger cultivos en la que los vidrios fueron sustituidos por celofán. La creación tuvo éxito y derivó en los primeros invernaderos de plástico que llegaron a España una década después, concretamente a Canarias. A mediados de los citados sesenta, la práctica se extendió a la Península, principalmente por el Sureste, donde Águila operaba en aquella misma época. El sistema acabó consolidándose en Murcia y Almería, sobre todo en esta última, que es donde ahora existe la mayor concentración de invernaderos del mundo.

Las cifras de la Región, con condiciones similares a la provincia almeriense, sitúan en algo más de 5.000 hectáreas la superficie de producciones cubiertas por estos cerramientos de plástico en la actualidad. Casi la mitad de ellas se destinan a cultivar tomates, seguidos de pimientos y uva de mesa. En el caso de los acolchados, en los que la cubierta protectora se extiende inmediatamente sobre el suelo, la cifra supera las 13.000 hectáreas, sobre todo de coliflor, brócoli, lechuga y melón.

La extensión de los invernaderos en la Región, que la investigadora María del Mar Guerrero, experta en Protección de Cultivos del Imida, sitúa en torno a los años setenta, logró tres ciclos de producción anual en cultivos que solo estaban dando uno. La ventaja es clara, y a ella se añade la notable mejora en el combate contra la extensión de virus como el que en los noventa atacó al tomate.

«Aquellos plásticos eran distintos», recuerda Juan Fernández, de 88 años, antiguo jefe de Extensión Agraria en Alhama y colaborador en la divulgación pionera del sistema que emprendió Fulgencio Águila, que en la actualidad tiene 86 años y continúa residiendo en Alhama.

«En unos cuatro años», añade Fernández, «se había cambiado el panorama al cien por cien». En la actualidad, concluye, en el cultivo bajo plástico «la técnica ha mejorado una barbaridad».


Fuente: http://www.laverdad.es/murcia/201703/28/hombre-tras-plastico-20170328020912-v.html

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